
Cuando la familia Astiazaran comenzó a elaborar la sidra, fué la curiosidad y la necesidad lo que les llevó a hacerlo para consumo propio. Pasados los años, y viendo la gran calidad de sus caldos y animados por sus vecinos y amigos, los Astiazarán deciden embarcarse en la aventura de la venta al público. Hoy, con una producción limitada, es el placer y disfrute de crear un producto de gran calidad, lo que empuja a los Astiazaran a seguir, generación tras generación, intentando mejorar la ya de por sí reconocida y premiada sidra incorporando las últimas innovaciones del sector, así como estrategias diferenciadoras de marketing que les ha hecho vender su sidra por ejemplo en el País de Sol Naciente.